Había una vez hace muchísimos años en un pueblo muy, muy lejano llamado Acrópolis vivía un rey que gobernaba Acrópolis estaba enfermo tras haber cogido una enfermedad como la gripe.
En ese pueblo vivían bastantes personas eran unas tres mil, había dos chicos que eran hermanos gemelos. El rey como estaba mal dijo al pregonero del pueblo que dijera que su puesto estaba libre, cuando los dos hermanos se enteraron de que el puesto del rey estaba libre fueron al gran palacio del rey y le preguntaron que había que hacer para conseguir el puesto del rey y él les dijo:
Lucharéis una pelea por el reino dentro de un mes, la pelea tendrá como objetivos ganar por rapidez y la otra por fuerza de voz. Cuándo dijo eso el rey los dos dijeron vale, el rey les dijo pues si esta todo de acuerdo la pelea será dentro de un mes.
Trueno preparaba mucho su voz y Rayo preparaba mucho su rapidez. Pasaron días, semanas y el mes y los dos estaban en plena forma. El día antes de la pelea los dos estaban nerviosos por quien iba a ser el rey, los dos se pusieron de mutuo acuerdo diciendo: El que gané y el que pierda siempre será hermano del otro y se querrán y se amaran.
Llegó el día de la competición y la primera prueba fue la de rapidez y los dos se pusieron en la casilla de salida, el árbitro dijo “YA” y Rayo salió a todo meter y Trueno iba por detrás de él, Rayo llegó y Trueno no había llegado. Después de la carrera era la prueba de fuerza de voz: Empezó Trueno y soltó un grito que rompió las cristaleras del palacio, más tarde Rayo gritó pero muy flojo y tras unos minutos el rey dijo: Gobernaréis los dos pero gobernará primero Rayo y luego Trueno
No hay comentarios:
Publicar un comentario